Extraño tus ausencias para poder extrañarte...

17/6/12
(Nude on bed, Duane Michals)

Extraño ser yo quien te despierte por las mañanas.
Extraño la sensación que las yemas de tus dedos dejaban al recorrer mi espalda.
Extraño tus labios que apaciguaban e iniciaban incendios de bellos carmines en mi boca.
Extraño tu mirada… tus ojos llenos del más infinito deseo puro…. Extraño tu esencia y tu aroma… como te extraño…

Como extraño los paseos por los jardines de los sueños… las largas caminatas por los senderos de las ilusiones, las bellas pláticas sobre los anhelos futuros… caminando, siempre caminando uno a uno…

Como echo de menos tu voz, que me hagas reír, que me hagas sentir cosas que siempre había querido sentir…

Como extraño tus ausencias para poder extrañarte… extrañar el que me hagas ir con una caricia a Marte y luego despierte en tus brazos en Venus… que fácil me era amarte…

Extraño verte durmiendo a mi lado, donde la mente descansa construyendo un mundo de amor, un mundo de sueños e ilusiones, de fuegos y pasiones, de esperanzas y locuras, de silencios y canciones… los anhelos yacen en nuestra conciencia y solamente cuando abres tus ojos a la luz de un nuevo día, veo escapar mi vida a través de tus ventanas a mi mundo… a nuestro mundo…

3 comentarios:

Ghâshgûl dijo...

Soy inmune a muchas cosas, incluso a la muerte, pero no a la nostalgia. Y lo digo no como una desventaja humana, sino como una virtud existencialista. Esa memoria que me persigue y abraza sin tocarme. No hay cadenas, no hay grilletes, tan solo sentimientos encajonados que se liberan cuando les da la gana; pero no me detienen, no me obstaculizan, tan solo son sombras. Bellas sombras.

Lilith Ketzer dijo...

Sombras que a veces aparecen en momentos que no deberian, pero se te presentan y cuesta encontrar la luz, hasta que las afrontas y entonces se disipan. Recuerdos, memorias, pensamientos... Me gusta recordar cosas, pero no vivir de recuerdos y a pesar que no te atan... cuesta escapar, pero no imposible. Los abismos estan ahi, y por caminar siempre viendo en alto he caido, pero de eso he aprendido... ahora camino firme, con la intuicion a mil por hora, y no me va mal. Saludos querido Ghâshgûl, como siempre, un placer leerte.

Pilar Gámez dijo...

Es bueno recordar, porque los recuerdos no son más (ni menos) que nuestra propia vida, y esos mismos recuerdos nos enseñan a vivir, sólo que hay que aprender a hacerlo sin dolor, eso es lo difícil. De todos modos, la nostalgia, dulce y maravillosa, en este momento de mi vida, es mi más querida y apreciada compañera, la única que me cobija, que me da calor.
Y no es malo caminar viendo en alto, porque cada nueva caída estará más amortiguada por la costumbre. Hay que vivir al mil por mil, conformarse con menos, no es vivir realmente, y así poder crear cada vez más y mejores recuerdos, para hacer una vida grande. Me ha encantado el título, porque expresa las ganas de sentir.